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BOHEMIOS

LAS MISMA CANCHA, EL MISMO ARCO

LAS MISMA CANCHA, EL MISMO ARCO

AHORA CON FINAL FELIZ

El 22 de diciembre de 1982, Atlanta jugó la segunda final para lograr el ascenso en el campeonato de la desaparecida Primera B, ante Temperley. Cuatro días antes, había perdido ante este mismo rival en el partido de ida por 2 a 1 en ese mismo escenario: El estadio Tomás A. Ducó. En la revancha, ese miércoles a la noche en un partido épico, Atlanta venció con dos hombres menos a los sureños, e inclusive aguantó el alargue de treinta minutos para llegar a la definición desde los doce pasos. En un final con una enorme carga emotiva, luego de veinticinco ejecuciones, el disparo de Enrique Hrabina fue detenido por Héctor Cassé, -quien años después defendería el arco de Atlanta-. La posterior  conversión  por el artillero celeste posibilitó el único ascenso de Temperley a la Primera División y una gran frustración entre los simpatizantes bohemios y una herida que para muchos todavía no cicatrizó. Casi 29 años después, paradójicamente, en la misma cancha y en el mismo arco, Atlanta accedió a una nueva definición por penales, pero esta vez – por fortuna- con un desenlace totalmente diferente.  

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